A no ser que no exista.

A no ser que no exista.
"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio." Carlos Ruiz Zafón

jueves, 21 de abril de 2011

A fairy tale without end.

Más allá de Los Sueños, pasando la ciudad de la Ilusión, antes de llegar al Camino de los Sentimientos, existe una pequeña aldea desconocida donde habita un hada. Vive allí sola y casi siempre está triste porque a pocos kilómetros yace el lago Muerte. Por suerte para despejar ese terrible sentimiento sube a la montaña Tranquilidad donde la soledad es un factor que la ayuda a relajarse, a no pensar que vive en un mundo en el cual la gente solo acude de visita. Desde ahí arriba ve pasar los autobuses llenos de turistas que van camino de la tienda de Los Deseos para regresar de nuevo a casa. Y ella no quiere irse de su aldea deshabitada... porque tiene miedo. En aquella aldea antes vivían más hadas como ella... pero todos marcharon... cada uno al lugar donde debía estar. Pero aquella hada pequeña y frágil nunca supo cual era su lugar por eso quedó sola, aterrada.

Un día como otro cualquiera apareció en la aldea un chico. Parecía perdido, pero a pesar de ello sonreía. El hada como siempre que llegaba alguien corrió a esconderse y aquel chico pareció verla. Hola, ¿hay alguien ahí? Decía. No voy a hacer daño a nadie. El hada, todavía asustada salió para ver de donde precedian aquellas palabras tan dulces, pronunciadas con tal delicadeza. Hola. Dijo de nuevo, a continuación le preguntó su nombre. El hada quedó paralizada, comenzó a temblar no sabía que decir... porque se ahogaba al intentar hablar. Llevaba demasiado tiempo sola... ya no recordaba su nombre. Aquel chico se extrañó ante su reacción por tal pregunta y dijo Yo me llamo Steve. Sonrió. Ella le contó a aquel muchacho de cabello oscuro y simpatica sonrisa que no recordaba su nombre. Él la miro y solo sonrió.

Steve se había perdido en una excursión al pais de Los Sueños. Pero pensó que había merecido la pena quedarse. Hubo andado bastante hasta dar con aquella aldea y esa simpática hada que parecía vivir allí. Se fijo en sus ojos color miel. Eran realmente sorprendentes. Parecia una mirada tan perdida, tan triste, tan soñadora. Sus cabellos castaños se lucían bajo los lúgubres y apenas perceptibles rayos del sol. Su vestido que parecía estar hecho con restos de muchos otros hacía resaltar su bella figura. Steve quiso entablar una conversación con ella, averiguar cosas sobre aquella joven desconocida que tanto le llamaba la atención. Pero no parecía lograr darle ningún sentido a las palabras... quizás porque ella no quería o tal vez porque él no sabia. Entonces es verdad eso de que no recuerdas tu nombre. Dijo Steve. Si, eso parece. Respondió ella mientras se dirigian camino al bosque. Yo tampoco recuerdo nada antes de mis diez años de edad. Steve parecia apenado cuando dijo estas palabras. ¿Llevas mucho viviendo sola? La joven se sentó en un tronco de árbol, meditaba. Te seré sincera sobre eso... ya que tu pronto encontrarás el camino cuando te deje marchar y entonces no recorarás nada. Steve no dijo nada al respecto, simplemente se sentó a escuchar con atención lo que esa joven quería relatarle.

Recuerdo que de pequeña mi madre me leia cuentos sobre hadas, ninfas... cuentos sobre duendes, princesas y reyes, castillos encantados, reinos medievales. Soñaba con un mundo como este... soñaba con un sitio donde tus sueños pudieran hacerse realidad. Y cada noche iba a dormir antes para poder quedarme más tiempo aquí. Cada día quería un minuto más, solo un minuto para poder encontrar esa tranquilidad... esa paz que todos necesitamos aun sin ser conscientes de ello. Nunca dejé de creer en las hadas. Soñaba que yo un día podría dormir eternamente y poder ser libre. Libre en un mundo creado por mi... era una locura. Mi madre cada día estaba más preocupada. Un día empezé a dormir demasiado. Dormía días enteros... los médicos decían que era una enfermedad, sin embargo yo creo que era fantástico, vivía en dos lugares totalmente opuestos... Y un día no quise despertar. Hubo un día en que decidí que esta era mi casa, que debía pertenecer a este sitio... este es mi lugar... esto sí es real. La gente solo pasa por aqui de visita... por eso nunca seré feliz. Nadie quiere vivir conmigo. Hay dias que sueño con mi antigua casa... la que no es de verdad. Mi madre llora, pero sabe que estoy bien.

Steve seguía sonriendo. Yo también quiero vivir aquí... con tigo. La cara de la joven se iluminó por completo... al fin salió el sol. Pero querría despedirme de la otra vida... incluso averiguar tu nombre. Dijo Steve. Pero no te dejes engañar, ellos te dirán que es una locura, no les hagas caso, aquí seremos siempre felices. Ve, yo te esperaré aquí. Esperaré todo el tiempo hasta que vuelvas. Haremos un pacto... si no vuelves antes de que amanezca por segunda vez... iré a buscarte. Steve dudó por un segundo, después reaccionó. Trato hecho. Steve marchó atravesando de nuevo el bosque camino a casa, ella mientras permanecía alli sentada viendo el primero de los tres amaneceres que debía esperar.

CONTINUARÁ...

2 comentarios:

  1. Siento la tardanza!
    Muchas gracias por pasarte por mi blog, no sabes la ilusión que me hace :)
    Y el tuyo, el tuyo es simplemente impresionante.
    Te sigo; gracias por seguirme!! :)

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  2. Oooh, muchisimas gracias
    Seguire pasandome por tu blog
    A mi tambien me hace mucha ilusion ;P

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