A no ser que no exista.

A no ser que no exista.
"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio." Carlos Ruiz Zafón

domingo, 23 de enero de 2011

Un pasaje hacia el destino.

Ayer conocí a alguien. De lejos. Me gustaría conocerlo lenta, profunda y discretamente. Para siempre, o quizás no. Parecía bastante tímido y yo también lo soy, quizás por eso no me convenga. Probablemente nunca me atreveré a decirle lo que siento. Pienso que así, está todo bien. Fue un breve deseo de poco más de unos segundos. Allí estaba, sentado en la terraza del bar, expulsando el humo de un cigarrillo matinal. Yo me hallaba sentada, allí, mirando pasar el tiempo, como siempre. Todas las mañanas me siento ahí, detrás del edificio más alto de la ciudad, situado cara al mar. Respiraba tranquilidad antes de ir a desayunar. Y ayer no lo hice. No podría acercarme. Parecía relajado, su belleza era natural y asombrosamente sorprendente. Sus ojos claros leían despacio el menú del día. Cierto, tiene una sonrisa preciosa; es lo que pensé cuando vi subir lentamente las comisuras de sus labios hasta poder visualizar una alegría natural. Pude ver que le era muy placentero sentir la brisa marina mientras se hallaba ahí sentado. Me pregunté como no había podido verlo antes, el camarero conocía su nombre y no lo llevaba escrito en la frente. Realmente los momentos menos apreciables, son los que después consiguen llenarte. Quizás algún día el destino nos uniera. Así estaba bien, tan solo observarlo de lejos estaba bien. Aunque hubiera preferido que no ocurriera, sucedió. Después de expulsar la última calada de aquel cigarrillo consumido, me miró. Pensé que todavía me daría tiempo a esquivar su mirada, pero no. Ya me había observado y allí seguía su sonrisa fácil. Esos ojos claros fijándose en mi. Era apenas perceptible, pero me perdí en su mirada, tan despierta, tan abierta. Después de reaccionar ante lo sucedido, entró en el establecimiento y me dirigí hacia allí, solo para continuar con mi rutina. Me senté en la terraza y antes de decirle a Carlos, el camarero, que me sirviera lo de siempre, lo trajo diciendo: ''El caballero amable sentado en aquella mesa me pidió que se lo sirviese'' ¿Acaso me conocía? Después de terminar mi desayuno, él ya no estaba. Decepcionada sin motivo, me dispuse a pagar. Y llegando a la barra Carlos me dijo un poco desconcertado: ''Verás, el chico moreno y alto sentado detrás de ti, ya lo ha pagado''. Me di la vuelta y allí estaba. Me dirigí a darle las gracias pero antes de pronunciar palabra, se levantó y dejando otro cigarrillo en el cenicero concluyó: ''No quiero las gracias, tan solo, conocerte''. Pues resulto que no era tan tímido. Me empezaron a temblar las piernas y haciendo un gesto muy amable, me invitó a sentarme. Parecía tan dulce como misterioso. Mi corazón latía fuertemente. No dialogamos, tan solo nos miramos. Me marche, sin una despedida. No supe su nombre, ¿de donde había salido?, pensé. Fue desconcertante.

Esta mañana lo he vuelto a ver, me ha vuelto a dirigir una sonrisa, otra vez me he perdido en su mirada, pero esta vez no he vuelto a desayunar, esta vez no he seguido la rutina. Esta mañana no lo he hecho. Esta mañana he evitado volver a sentir aquello. Aunque no sepa muy bien por qué lo he hecho, creo que ha sido una decisión correcta. Y por mucho que pueda arrepentirme, mi propósito ha sido conseguir evitar al menos una vez el destino. Quizás no fuera el destino, no lo sé, ni lo sabré. Solo que jamás olvidaré su mirada de ojos verdes clavándose en mis pupilas, mientras me perdía buscándolo, ni su sonrisa dirigiéndose a mi tan directa e irremediablemente. Oscilando entre lo bueno y lo peor que podría pasar, me decanté por ello, y aunque hubiera llegado a conocerlo de verdad, prefiero seguir ocultando ese recuerdo y sentimiento.

Nara.

1 comentario:

  1. No se que decir, no me gustaría joder el texto con el comentario ¡jejeje!
    Me gusta, pero mucho ^^

    Sigue así.

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