Un minuto más... hasta que otro día llegue a su fin,
cuando de nuevo el reloj vuelva a contar de cero...
Me pasé todo el día pensando en qué tiene hoy de especial. Pero cuando logro recordarlo ha perdido la esencia. Empiezo a recordar esos momentos qué pasé junto a él. Su forma de abrazarme y elevarme como si fuera a tocar el cielo. La manera en que me dejaba soñar con toda libertad, y ahora... Ahora no está, ahora él vive en nuestro castillo, él se llevó parte de mi sonrisa, él dejó que las lágrimas me enfriaran las mejillas cada noche y ahora yo, su princesa, me he quedado atrapada en sus promesas. ¿Dónde está ahora su mano para acompañarme? No quiero seguir caminando sin él. Lo quiero aquí conmigo. Sentir su corazón latir, sentir el roce de sus mejillas con las mías, cada beso, cada palabra era un regalo. Ha pasado ya tanto tiempo que a veces me es imposible recordar con exactitud su rostro y no logro recordar ya su voz.
Dear...
¿Como comienzo una carta que no tiene destinatario? De una manera u otra desearía que pudieras tenerla en tus manos. Quería decirte tantas cosas... pero no acerca de mí, es acerca de todos. No sabes como ha crecido, lo mayor que se está haciendo. Deberías haberla visto cada día. Tenías que haberla ayudado. A ella, pero también a mí. No sabes lo mucho que te hecho de menos. No sabes lo difícil que me resulta seguir adelante, sin tropezar, sin resbalar una y otra vez por lo mismo. Caigo, siempre caigo en lo mismo, en ti, en tu recuerdo, en querer tenerte, en no poder hacer nada. Lágrimas y más lágrimas. Impotencia. Frustración. ¡Ira! ¡Te quiero aquí y ahora! ¡Conmigo! ¡Me has dejado sola! No puedo entenderlo. Qué ser tan monstruoso debí haber sido en otra vida para sufrir también en ésta aquellas consecuencias. Te quiero. Te querré siempre. No podría dejar de hacerlo. Pero sabes que odio no decir las cosas a la cara. Y eso es, de todo, lo que más me duele....
- Necesito un minuto...
+ ¿Para qué?
- Para pensar
+ ¿En qué?
- En nada...
+ ¿Sientes miedo?
- Puede que lo sienta...
+ ¿El miedo?
- La nada...
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