A no ser que no exista.

A no ser que no exista.
"Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de poner techo sobre su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio." Carlos Ruiz Zafón

martes, 2 de agosto de 2011

Sabrás leerlo.

Me prometí a mi misma que no volvería a llorar. Prometí no hacerle caso y no sufrir más. Quise pensar que podíamos hacerlo, que juntas huiriamos a algun lugar donde poder ser felices... 

Que ingenua he sido... Su opinión es la misma que la de él. Pues si, eso es lo que opinan está bien. Seré feliz sin ellas.. No lloraré jamás por nada, no volveré a sentirlo... Reiré de nuevo aunque no sea contigo, aunque no sea feliz... Dejaré de recordar lo que fuimos y que jamás seremos de nuevo.

Ella llevaba razón, venimos de lugares diferentes y llegaremos a finales distintos, lo único, que hemos acelerado el proceso. No volverá a caer una lágrima, no volverá a tronar la tormenta sobre mi casa, borraré todo lo que tengo sobre ti si es lo que ellos opinan.

Es verdad solo soy una niña de 15 años... llevais razón, tan solo soy una cria que no sabe lo que quiere... debería hacer caso a los mayores y someterme a ellos hasta llegar a ser una adulta y entonces convertirme en un robot programado para trabajar, comer, dormir y procrear para que esta asquerosa especie en la que nos hemos convertido no se extinga.
Deberias sentirte bien, porque he derramado mis ultimas lágrimas sobre tu foto, ahora ya no me queda más que decir, solo que te quiero, no has tenido nada que ver en mi decisión... es cierto... es solo lo que tú opinas.

Maybe he should know the truth.

Le estoy escribiendo un mensaje. Sigo hablando con él... y estoy aterrada. El miedo corretea bajo mis pies así que no tengo más remedio que cruzarme de piernas y esperar. Esperar a que la culpa se marche y deje de llamar a mi puerta.
No se si será lo correcto que vuelva a verlo, la verdad es que me gusta hablar con él, me siento mejor, siento casi que respiro. Pero me siento mal por ella... ¡Al cuerno si se enfada! Es mi vida y ella no va a decirme lo que está bien o mal, no tiene derecho a hacerlo. La quiero, pero tiene que entender que él es mi amigo y que no lo voy a dejar de ver.

Siento que mi corazón se detiene, que burbujas de aire corren por mis venas intentando hallar sitio en el corazón. No puedo respirar, ahora hay demasiada presión. Es agua. No puedo abrir los ojos, creo que mis pulmones se cierran, intento mantener la calma pero es imposible... y entonces, encuentro su mano en la oscuridad, tira con fuerza y salgo a la superficie con él...

''No es el cielo lo que quieres tocar'' Irremediablemente tiene razón.
Los sentimientos van creciendo poco a poco como partículas de polvo que se acumulan encima de esa caja de música que lleva años cerrada, y la llave, la llave que la abre... que algún día perdí en su corazón, quiero recuperarla. Inseguridad, cuando se pone frente a mi y me pierdo en sus ojos. Nunca antes había percibido así su mirada, era distinta... su forma de hablarme, su manera de tratarme... Quizá solo lo sienta yo.

Miedo, la alarma suena cada vez que me mira... pero él lo hace desaparecer. Aunque caiga se que él estará ahí conmigo. Tal vez las paredes se cierren y el techo empieze a correr, quizás mientras las pesadillas perturban mi mente en la noche, las sábanas me aten y cuando grite al despertar, nada tenga sentido, ni las magulladuras de mi cuerpo ni el sentimiento en mi alma cuando cae la noche.

La luna ya no protege a los amantes...